Los Niños Necesitan Claridad Doctrinal.

Otra parte subrayada en el libro, prafraseo:

La cosmovisión de los hijos y la manera en que interpretan cada una de las materias escolares está basada en su conocimiento de las doctrinas bíblicas.

¿Qué es una doctrina?

La doctrina es una especie de postulado, una verdad absoluta, precisa, clara, sólida, que no cambia y que está basada en la Revelación que hemos heredado por la gracia del Señor.

¿Porqué instruir a los niños en estas verdades?

Tomemos en cuenta que estas verdades, más que ser parte de nuestra religión, son verdades que rigen el mundo en el que vivimos y nuestro pensamiento e interpretación de la vida y experiencias que tenemos en esta.
Así como las Fuerzas Fundamentales rigen nuestro mundo natural, también las doctrinas fundamentales reigen nuestro mundo espiritual, ambos viven y conviven en nuestra realidad, en nuestro día a día sin distinción, sin segmentación.

Las Verdades doctrinales escenciales deben ser enseñadas claramente como parte fundamental en la educación, proporcionando así un simiento estable para construir firmemente.

Estas verdades deben incluirse, pero no limitarse a:

Dios. Quien es Dios en relación con su creación. Dios es uno; Dios es Triuno, perfecto, Santo, todopoderoso, omnisciente, omnipresente, etc.

La Sagrada Escritura. Como revelación, como proclamación, como única fuente y autoridad para conocer la verdad absoluta, etc.

El Hombre. Creado a la imágen de Dios mismo. Imperfecto, pecador y pervertidor, incapáz de hacer lo bueno por sí mismo o salvar su alma por medio de sus obras. Ha de arrepentirse y ser salvado de sí mismo por medio de la fe en el Hijo de Dios. Etc.
Pecado. Dios creó un mundo perfecto, pero el pecado corrompió y sigue corrompiendo al hombre y al mundo. El pecado es la fuente de los crímenes, las guerras, la opresión política, y todos los males que afectan al mundo. Etc.
(El ser humano es incapáz de confrontar estos problemas porque insiste en creer que hay algo bueno en cada uno de nosotros.)

Jesucristo. Existe eternamente, pero nació en la carne, de una virgen, para morir por nuestros pecados. Cargó en su persona con la maldición y muerte que nosotros merecemos, para que por medio del derramamiento de Su sangre como el Codero perfecto del sacrifico, pudiésemos ser redimidos y salvados. Jesucristo, hombre perfecto, es Dios mismo en la carne. Murió y resucitó venciendo así a la muerte. El es el único camino al Padre y el que no cree en El y en su sacrificio no puede ser salvo. Etc.

(Esto aclarará que el concepto de “jesus” de muchos no es de acuerdo a la verdad, pero a sus propias definiciones personales)

La Iglesia. No una institución terrenal, ni una construcción material, sino el cuerpo de creyentes que siguen a Jesucristo y que por lo tanto son uno en El. Las iglesias locales tienen muchas veces, miembros que no son realmente creyentes .Etc.

A estas verdades puede incluir otras que forman parte de las verdades escenciales de la fé cristiana.

Dore paraiso

 

De los siervos de Faraón el que temió la palabra de Jehová, hizo huir sus criados y su ganado á casa: Mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.

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~ por Cristianos Educando en Familia en abril 18, 2007.

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